Este complejo hecho con árboles caídos une naturaleza, conciencia ambiental y gastronomía. Con presencia de comunidades originarias que comparten su historia y su música.
Sobre la Ruta 12, a pocos minutos de Puerto Iguazú, se levanta algo distinto. La Aripuca. Son 17 metros de madera nativa armada sin clavos, con 30 especies de árboles que se cayeron solos. Ninguno fue talado.
El lugar propone una «mini selva construida» para recorrer sin apuro. Senderos recreativos entre plantas nativas te llevan a estanques, te sorprenderan las construcciones en tacuara y piedras que cuentan oficios y saberes ancentrales. Todo con materiales de la zona.

Un punto clave del paseo es la presencia de los aborígenes. Ellos ofrecen su rica historia, su música, acercando al visitante a la cosmovisión guaraní. Escuchar sus relatos y sus cantos mientras caminás por la selva le da otra profundidad a la visita.
Para comer hay dos opciones: comidas rápidas con sándwiches, masas y helados a base de yerba mate. Para los amantes de la gastronomía más elaborada, está La Tacuarita, el restaurant de comida regional con productos de la zona, en el lugar te delitan con música regional en vivo.
En el almacén encontrás dulces, miel y artesanías de comunidades originarias para llevarte un pedacito.Es un lugar ideal para pasarlo en familia, entre amigos, para recorrer en grupos de estudiantes o también para ir solo y conectarse con uno mismo.
La Aripuca, te espera todos los días a partir de las 9 hasta las 18 horas.

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